Ser finalistas de los Danish Design Award supone un reconocimiento significativo a las ideas y valores que sustentan nuestro trabajo. Los Danish Design Award celebran un diseño relevante, progresista y capaz de generar un impacto significativo: un diseño que no se limita a ser atractivo, sino que responde a las necesidades humanas y contribuye positivamente a la sociedad.
Este reconocimiento es especialmente significativo porque refleja el impacto de nuestro trabajo más allá de los proyectos individuales, al haber sido seleccionados por un jurado internacional que aporta perspectivas de diferentes disciplinas del diseño. Que nuestro trabajo sea reconocido dentro de este contexto más amplio del diseño escandinavo supone un reconocimiento de que las ideas que desarrollamos a nivel internacional siguen conectando con los valores del diseño escandinavo: cuestionar las convenciones, crear experiencias significativas y utilizar el diseño como una herramienta para generar un cambio positivo.
El premio reconoce diseños que responden a los desafíos globales, apoyan el desarrollo sostenible y contribuyen a un futuro más responsable. A través de un jurado internacional, el premio celebra proyectos que combinan creatividad, relevancia e impacto a largo plazo, demostrando cómo el diseño puede contribuir a crear formas más sostenibles de vivir, aprender e interactuar con el mundo. Pone en valor diseños que demuestran cómo soluciones reflexivas y con un propósito pueden contribuir a un futuro mejor.
Los dos proyectos finalistas reflejan nuestra convicción de que las escuelas pueden ser mucho más que edificios donde tiene lugar la enseñanza.
En The Garzón School, en Uruguay, arquitectura, paisaje y pedagogía se integran para crear un entorno de aprendizaje conectado con la naturaleza, donde la escuela y el parque que la rodea se convierten en uno. El diseño sitúa a los estudiantes en el centro, creando oportunidades para explorar, jugar, moverse y aprender de forma autónoma.
En KIS International School Reignwood Park, en Tailandia, el campus se organiza como un paisaje de aprendizaje, con diferentes entornos diseñados en torno a las necesidades de desarrollo de los estudiantes. Jardines, espacios interiores y exteriores, movimiento y exploración se entrelazan para crear un recorrido de aprendizaje que crece junto con los estudiantes.
Ambos proyectos comparten una misma ambición: replantearnos qué puede ser una escuela y crear entornos que apoyen la manera en que los niños aprenden, se desarrollan y experimentan el mundo.
En definitiva, esto es lo que el diseño significa para nosotros: no se trata simplemente de crear espacios bellos, sino de cuestionar las convenciones, responder a necesidades reales y crear entornos de aprendizaje que ayuden verdaderamente a los niños y a las comunidades a desarrollarse y prosperar.
Los ganadores de los Danish Design Award 2026 se anunciarán a finales de este año.
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